El Sistema Educativo Nacional, a través del cual se cumple con la obligación constitucional de llevar a cabo la educación pública, es hoy, un aparato obeso, carente de criticidad, cada vez más alejado del
conocimiento y desvinculado de la realidad social que pretende reconocer y transformar.
Para repensar el proyecto educativo, no sólo de cara al siglo XXI sino frente a los grandes problemas nacionales, tenemos que empezar por reconocer que su construcción, su formulación, su cuestionamiento,
no puede ser exclusivo de nadie, y sí en cambio, debe ser responsabilidad de todos.
Somos muchos los actores que cotidianamente incidimos en el hecho educativo y, que en consecuencia, tenemos responsabilidades objetivas frente a él: Los padres de familia, los maestros, los intelectuales, las universidades, las organizaciones no gubernamentales, los comunicadores, los líderes empresariales, los líderes religiosos, los administradores públicos, los gobiernos de los
tres niveles.
No se trata de proponernos una reforma más; los archivos están plagados de acciones parciales que sólo han hecho mucho más complejo el fenómeno educativo en México, ni de la firma protocolaria de compromisos que se derrotan en la cotidianeidad; sino de un cambio de fondo de nuestra forma de entender a la educación, de potenciarla, de convertirla en el bien público privilegiado capaz de
corregir la desigualdad social de manera estructural.
Por ello, para repensar el proyecto educativo nacional, responsablemente, el
SNTE llevó a cabo el
IV Congreso Nacional de Educación, y el
2° Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros, mismos que tuvieron por objeto buscar las vías y propuestas para la transformación del proyecto educativo de México frente a la era del conocimiento y la globalización.
En las siguientes páginas, se plasma la versión ejecutiva de la propuesta de acciones programáticas y estratégicas que se requieren para dar un nuevo rumbo a la educación en México.
Este nuevo rumbo, implica la transformación planeada, paulatina y de fondo, del Sistema Educativo Nacional; pero también implica el necesario e imprescindible concurso de todos los mexicanos.
Los siguientes apartados, dan cuenta de las principales conclusiones del mismo, y se hacen acompañar de propuestas, con diagnósticos de la situación actual, objetivos, estrategias, metas, implicaciones, y aquello que se lograría de llevarse a cabo.
Es de tal magnitud el reto que tenemos por delante, que sólo podremos superarlo si nos decidimos a aplicar una política de Estado para enfrentarlo; es decir, que más allá de los cambios de gobierno o
de partidos en el poder, definamos cómo le daremos continuidad; que establezcamos cómo le definimos y asignamos recursos fiscales por espacios de diez, quince y más años; de cómo la sociedad organizada
y aún la abierta, se propone metas a cumplir y asume exigiblemente su corresponsabilidad; de cómo convertimos a los tres niveles de gobierno, en potenciadores y estimuladores del proceso educativo; de
cómo volvemos a hacer de la educación nacional, el más preciado de nuestros bienes públicos.
Comprometidos con nuestros ideales, con un proyecto educativo que defina el proyecto de nación que deseamos, nos dimos a la tarea de identificar los grandes retos del sistema educativo, y proponer
grandes transformaciones, a la altura de éstos.
Los diez principales retos detectados por el IV Congreso Nacional de Educación, tienen diversas implicaciones acorde con las acciones que los distintos actores involucrados en el proceso educativo llevan a cabo, el Estado mexicano, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, los gobiernos locales, los maestros, los padres de familia, los medios de información y, relevantemente, los alumnos:
- El proyecto educativo y su vinculación al proyecto nacional.
- La actualización del sistema educativo y de la calidad de la educación.
- El modelo de aprendizaje.
- La formación y desarrollo profesional del docente.
- La evaluación educativa.
- La equidad educativa.
- La seguridad integral de la escuela.
- La participación social en la educación.
- La vinculación entre educación, economía y mercado laboral.
- El financiamiento educativo.
Por ello, a partir de su identificación, el Congreso se propuso desplegar acciones concretas estratégicas inmediatas, mediatas y de mediano plazo, y metas), que deriven en los resultados deseados, de una forma planeada y estructurada a fin de que sea posible dimensionar actividades, tiempos y recursos.
Estas acciones concretas, ordenadas dentro de bloques programáticos (programas con proyectos, objetivos, líneas estratégicas, acciones y metas), consideran las múltiples implicaciones que tienen y generan, ya que éstas no pueden ser tratadas en forma aislada e independiente.
Bajo estos principios, a continuación se proponen los principales diagnósticos, pronósticos, justificaciones, acciones, objetivos y metas a las que han llegado el IV Congreso Nacional de Educación y el 2° Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros, en estricta responsabilidad con su materia de trabajo, en la cual asume plenamente su corresponsabilidad frente a la búsqueda de un sistema educativo útil y eficaz para el siglo XXI mexicano.